METAMEDICINA

jueves, 19 de junio de 2014

La curación a tu alcance: Dime qué te duele y te diré por qué
Lo que llamamos enfermedad es la fase terminal de un desorden mucho más profundo. Es evidente que, si queremos que un tratamiento sea totalmente eficaz, no podemos tratar únicamente los síntomas sin remontarnos a la causa fundamental de dicha enfermedad, a fin de eliminarla. 

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La Metamedicina va más allá de la eliminación del dolor o de la supresión de los síntomas, haciendo hincapié en la búsqueda del factor que es el responsable del malestar o de la enfermedad en cuestión. El dolor o el malestar son sólo señales que nos anuncian la existencia de un desequilibrio en una parte del organismo. Hacer desaparecer esa señal sin buscar la información correspondiente es como parar la alarma de un detector de humos que se ha activado al producirse un incendio. Ignorar esta alarma es correr el riesgo de encontrarnos en medio de una hoguera. Y eso es lo que hacen muchas personas al tomar medicamentos sin intentar siquiera comprender el origen de sus síntomas. Naturalmente, ello no significa que debamos negarnos a tomar un medicamento que podría aliviar el sufrimiento físico, pero sí que no debemos buscar solamente la desaparición del dolor o de los síntomas, sino también a la causa que los originó.    

 La salud perfecta y el pleno despertar son, en realidad, lo mismo.
·         La única curación auténtica es la autocuración.  El querer curarse sinceramente puede motivar a una persona para que realice los cambios necesarios en aquellas actitudes, sentimientos y emociones que son responsables de su sufrimiento.
·         La curación no ocurrirá con sólo conocer su causa. Porque incluso cuando se ha solucionado un conflicto o se ha liberado una emoción, el cuerpo puede necesitar un tiempo más o menos largo para proceder a la reparación del tejido o del órgano afectado.
·         La curación no es más que volver al estado de armonía y de equilibrio.
·         Admitir una dificultad o una debilidad es estar ya en el camino de superarla.
·         La Metamedicina se interesa en algo más que la curación del cuerpo físico de la persona, pues se centra en la asimilación de la lección que la persona afectada debe aprender para su evolución. Es una ciencia que se ocupa más del alma que del cuerpo.
·         El hemisferio izquierdo de nuestro cerebro asume las funciones de orden racional tales como leer, hablar, contar, pensar, analizar una situación y establecer asociaciones; se relaciona con el pensamiento lógico y corresponde a nuestro aspecto emisor masculino o Yang; controla la parte derecha de nuestro cuerpo.
·         El hemisferio derecho gestiona las informaciones afectivas y emocionales; nos permite reconocer globalmente una situación y atribuirle un colorido emocional y sensitivo; se relaciona con nuestra imaginación, nuestra intuición y  participa en la actividad onírica; corresponde a nuestra parte femenina o Yin; rige la parte izquierda de nuestro cuerpo.
·         El intercambio de información entre los dos hemisferios y la conclusión que de ello resulte, determinarán nuestra forma de actuar. Sin embargo, la información que llega a nuestro cerebro derecho es determinante. La memoria emocional del cerebro límbico contiene la respuesta a muchas causas de malestares y enfermedades (Ej. Hemisferio izquierdo: “Mi madre me ha dejado sola con mi padre”. Hemisferio derecho: “Me siento abandonada”).
·         El papel principal del cerebro límbico es garantizar nuestra supervivencia evitando hacernos revivir experiencias consideradas desagradables y haciéndonos revivir las que se consideran buenas y a repetir. El problema fundamental del cerebro límbico es que no piensa, no diferencia entre lo real o imaginario sino que sólo le importa lo que siente; no posee el discernimiento necesario para ver qué experiencias a evitar que podrían ser favorables para nosotros y cuáles a repetir pueden, sin embargo, repercutir perjudicialmente sobre nuestra salud. El miedo a cualquier peligro hace que se cierre automáticamente porque reacciona a todo lo que pueda parecer una amenaza para nuestra supervivencia.
·         El inconsciente no diferencia entre una imagen exterior o interior y el cerebro límbico reacciona a estas imágenes clasificándolas como experiencias a renovar o a evitar. Esto nos lleva de manera inevitable a protegernos continuamente. Como nos da miedo a sufrir, cuando nos sentimos amenazados ponemos en marcha mecanismos de protección.
·         El hipotálamo es la voz del cuerpo en el cerebro: rige las actividades del sistema neurovegetativo que a su vez coordina las relaciones entre las vísceras y garantiza la regulación de las funciones llamadas vegetativas o automáticas, es decir, aquellas que son independientes de nuestra voluntad consciente. Para ello el sistema posee dos grandes circuitos: el simpático y el parasimpático. El simpático estimula todo lo que está biológicamente previsto para mantenernos en estado de alerta y de potencial combatividad; predomina al estar despiertos y es el que interviene en las situaciones estresantes. El parasimpático estimula nuestras funciones de descanso y recuperación, predomina en nuestro periodo de sueño. Si uno de los dos sistemas trabaja en exceso lo hará en detrimento del otro.
·         El hipotálamo rige también el sistema endocrino (glándulas endocrinas: tiroides, paratiroides, suprarrenales, genitales y la hipófisis), asumiendo el papel ejecutor sin analizar ni intentar saber si una orden es o no favorable.
·         Si los sistemas neurovegetativo y endocrinose encuentran ante la imposibilidad de ejecutar una acción ordenada para adaptar el organismo, se podría desencadenar un desorden que complicaría la salud.
·         Cuanta más emoción se sienta al recibir una información más fuerte será la respuesta del hipotálamo porque la acción dirige la energía de cada situación concreta.
·         Tenemos que aprender a cultivar nuestro discernimiento si no queremos malgastar nuestra salud y nuestro bienestar. El camino de la curación pasa por el proceso de buscar la causa del malestar o de la enfermedad para llegar a conocer el remedio adecuado. Y para usar el propio discernimiento no se necesita saber de todo.
·         Una manera de liberarnos es revivir los acontecimientos que nos hicieron sufrir a fin de desdramatizarlos y transformar nuestra comprensión sobre ellos.
·         Al revivir una situación puede resultar saludable expresar lo que en su momento no se dijo, ya se trate de una necesidad, decepción, tristeza, enfado, repugnancia u odio. El trabajo tiene como objetivo transformar esas ecuaciones que nos son favorables en otras que sí lo serán.
·         Mientras permanezca el consuelo no podremos liberarnos del sufrimiento que llevamos. Es preciso traer esos recuerdos a la conciencia pues en esto reside la clave para curar muchas enfermedades.  Al querer huir de una situación que nos hace daño, huimos también de lo que nos permite liberarnos de ella.
·         Todos los métodos son buenos siempre que sean empleados con sentido común. Pensamientos (conciencia), respiración (energía) y alimentación (materia) están interrelacionados. Poco importa la vía que se elija, lo que cuenta es elevar la conciencia para dejar de sufrir manifestaciones desagradables. Lo que se pretende es responsabilizarnos de nuestra vida, ser felices y gozar de buena salud.
·         Si poseemos la capacidad de crear la enfermedad también tenemos el potencial para liberarnos de ella.
·         Lo que más necesita una persona enferma es que la tranquilicen y que después la guíen hacia un proceso de auto-curación. Lo que no necesita en absoluto es asustarse y sentirse condenada por pronósticos sombríos.
·         Pidamos a nuestra mente consciente que rechace total e inmediatamente cualquier afirmación que haya oído y que no sea totalmente favorable, y la sustituya entonces por lo que pueda contribuir a nuestra felicidad y a nuestro bienestar. Pedir también acoger las almas luminosas para guiarlas en nuestro camino si eso está de acuerdo con nuestro plan evolutivo. Después entregarnos a la Sabiduría divina para dejar que se manifieste la situación ideal.
·         Enfermarse, sentirse desgraciado o encontrarse en una situación desagradable no es una cuestión de mala suerte ni una casualidad o un castigo divino; no es más que el resultado de sintonizarnos con determinada frecuencia. Solo hay que cambiar de frecuencia negativa a una positiva para que el malestar, el dolor o la enfermedad desaparezcan, para transformar una situación difícil o para mejorar nuestra relación con los demás.
·         Las sugestiones mas arraigadas se obtienen a fuerza de repetición; lo mismo ocurre con  las frases o expresiones que repetimos con frecuencia. Al tomar conciencia del efecto de las repeticiones optaremos  por las que nos son favorables y nos apresuraremos a eliminar las desfavorables. Se sugiere entonces repetir constantemente: “Cada vez estoy mejor”.
·         En cada momento creamos nuestra realidad mediante los pensamientos que sintonizamos, las palabras que pronunciamos y las elecciones que hacemos. Cuanto más ampliamos el campo de nuestra conciencia, más podemos intervenir para transformar favorablemente nuestro mundo y mejor podemos gobernar nuestra vida.
·         Ejemplos de palabras que crean nuestros problemas y por tanto debemos anular y en su defecto utilizar otras nuevas: “siempre tengo que contenerme” crea el síntoma de estreñimiento y se debe utilizar a cambio “cada vez soy más yo misma”; “no puedo sentirlo” crea la sinusitis y es preciso utilizar “aprendo a acogerlo”; “tengo la impresión de estar estancado” crea dolor de pies y utilizar mejor “busco el paso que tengo que dar”; “el agua me engorda” da por síntoma la obesidad y en cambio hay que utilizar “el agua elimina mi exceso de grasa”; y así sucesivamente.
·         Cuando se quiere huir de una situación que conlleva a una importante lección para nuestra evolución,  la enfermedad  puede obligarnos a afrontarla.
·         Podemos tratar de huir de nosotros mismos anestesiándonos, desvaneciéndonos, paralizándonos o angustiándonos. Pero huir no es la solución porque aquello que nos da miedo y de lo que queremos escapar nos persigue constantemente.
·         Hay que acoger a las emociones y no enfrentarse a ellas o provocarlas: no hacemos que las flores crezcan tirando de ellas. Hay que intentar encontrar la emoción o sentimiento en la cual nos hemos quedado atascados: duda, abandono, desvalorización, etc. o una mezcla de varios de ellos.
·         El ser responsables significa reconocer que somos los creadores de lo que vivimos. Esto supone aceptar y reconocer que nuestros pensamientos, sentimientos, actitudes o las lecciones que debemos integrar en nuestro camino evolutivo, han dado a lugar a las situaciones felices o desdichadas que hemos encontrado en nuestra vida o que vivimos actualmente.
·         Cualquier cosa que hayamos vivido, cualquiera que sea la enfermedad que nos afecta o el trágico suceso que hayamos sufrido, lo necesitábamos para asimilar lecciones esenciales para nuestra evolución.
·         Reconocer que todo es perfecto no significa abdicar, abandonarse o no reaccionar; al contrario, es actuar con responsabilidad en lugar de elegir la vía de la rebelión o de la abdicación.
·         Con la ley de la responsabilidad ya no hay víctimas ni verdugos. No se puede acusar a los demás de lo que se vive porque hay algo que nos hace reaccionar de esa manera o lleva al otro al tratarnos así. El otro no es más que un espejo en el que nos miramos. Uno puede rechazar su furia y otro expresarla con violencia: ambos están presos en ella.
·         Desde nuestra más tierna infancia hemos estado sometidos a diversas influencias; las que más nos han marcado son aquellas que recibimos de las personas  en quienes más confiábamos.
·         Repetiremos los mismos guiones hasta que alcancemos la suficiente madurez afectiva para dejar de amar como un niño (a) que depende de su mamá (papá).
·         Revisemos nuestras programaciones. Podemos haber programado “tener más de los demás = Injusto”, y entonces desearemos tener cosas bonitas o tener éxito, pero atraeremos las circunstancias adecuadas para romper nuestras cosas bonitas o sabotear nuestro éxito y nuestras posibilidades.
·         Una persona puede ser más sensible a determinadas vibraciones que otra, dependiendo de lo que tenga en su memoria emocional o de las lecciones que deba asimilar.
·         Nuestra realidad se crea en nuestro cerebro. El exterior no es más que un vasto océano vibratorio que se mueve en diferentes frecuencias ya sean o no perceptibles por nuestros sentidos. La diferencia fundamental entre la persona que gobierna su propia vida y aquella que la padece es que la primera está al mando de su instrumento, el cerebro, mientras que quien la padece sigue sus órdenes.
·         Para convertirnos en programadores debemos  prestar más atención y vigilara lo que dejamos entrar al ordenador a través de los cinco sentidos,  pero sobre todo los ojos y los oídos que son los principales receptores. Se trata de pasar del programa automático a la función manual poniendo atención a las frases hechas o programaciones que llaman. Lo que importa es la imagen que forman las  palabras que empleamos.
·         Para utilizar de manera favorable ese ordenador que es nuestro cerebro permanezcamos atentos a las palabras y expresiones que utilizamos, anulemos las que puedan influirnos negativamente o de manera desfavorable, y apresurémonos a sustituirlas por palabras o expresiones agradables y favorables.
·         En las enfermedades la causa puede ser de corta duración (falta de sueño, excesiva exposición al sol, sobreesfuerzo físico, etc. y en este caso la autocuración consiste en encontrar una solución para poner remedio a esta causa y ayudar al cuerpo para que se recupere); puede ser intermitente o presentarse de manara ocasional (alergias, gripas); puede ser la resultante de un conjunto de emociones acumuladas; puede significar “¿no ves que estoy sufriendo?”; puede ser una excusa para dejar una actividad o un trabajo que ya no se quiere hacer o para expresar un “no” que nos sentimos incapaces de pronunciar por miedo a que no nos quieran o a que nos rechacen; puede ser una ocasión para huir de una situación en la que no se encuentra ninguna salida; puede ser un medio para llamar la atención de las personas que amamos; puede ser un mecanismo de supervivencia relacionado con un dolor de vivir; puede ser un medio de culpabilizar a la persona  la que responsabilizamos de nuestro sufrimiento; puede ser una manera de alimentar un rencor hacia la persona a la que también responsabilizamos de nuestro sufrimiento; puede expresar una renuncia; o puede originarse en una vida anterior.
·         El dolor de vivir es una enfermedad del alma, un sufrimiento que nos lleva a rechazar la vida, a querer huir de ella o destruirla. Está estrechamente relacionada con las carencias afectivas y los traumatismos infantiles; o ser consecuencia de una acumulación de situaciones que nos hicieron sufrir y nos  llevaron a pensar que “la vida no es más que sufrimiento”.
·         El dolor de vivir arrastra a la persona que sufre, de manera casi inevitable, a situaciones de dependencia afectiva, llevándola a construir su universo alrededor de la persona amada.
·         La autodestrucción puede estar relacionada con la culpabilidad de vivir y provoca problemas de anorexia, bulimia, una o varias enfermedades degenerativas como cáncer, Parkinson, lepra, gangrena, etc.
·         Se pudo, por ejemplo, haber asociado “vivir = sufrir”, “abandono = no quiero seguir viviendo”, “estar enferma = me atienden y quieren”, entonces “si estoy enferma = puedo vivir”. Entonces es preciso cambiar la ecuación por cosas como “vivir = expresarme”, “vivir = pedir ayuda”.
·         El problema frente al dolor de vivir proviene de haber creído que si no éramos queridos o si no éramos de la manera que hubiéramos deseado. Nadie nos ha abandonado nunca; sólo es cierto que esas personas no pudieron acogernos como nosotros hubiéramos querido ni nos dieron la atención que hubiéramos deseado, pero somos nosotros los que nos hemos abandonado al renunciar a nuestro deseo de vivir.
·         Los que se olvidan se sí mismos  hacen que los demás también se olviden de ellos: es un círculo vicioso.
·         La curación necesita que se actúe sobre el núcleo de ese dolor de vivir.
·         El sentimiento de culpa puede envenenar nuestras vidas, destruir nuestra salud, nuestras oportunidades de éxito, hacer que suframos pérdidas o que fracasemos e impedirnos ser felices.
·         El sentimiento de culpabilidad puede crear muchas molestias que nos impiden gozar los buenos momentos que la vida nos ofrece. Por no sentirnos culpables buscaremos, inconscientemente, sufrir y desarrollar toda una serie de enfermedades; otros lo harán intentando salvar el mundo (juegan a ser salvadores y atraen en consecuencia personas que asumen el papel de víctimas); o a través de mecanismos de privación, es decir, cada vez que se encuentra algo que pueda hacerlos felices, atraen situaciones que destrozan esta felicidad.
·         Existen principalmente cuatro sentimientos de culpa de los que surgen todos los demás: 1. La culpabilidad por haber hecho sufrir o haber causado la muerte a una persona (relacionado con la pena que se ha creído causar a los padres al elegir cosas que iban en contra de sus aspiraciones o el pensar que se es culpable de la muerte de alguien) y esta persona se dedicará a sobrevivir porque ha decidido que no tiene derecho a la vida. 2. La culpabilidad por haber decepcionado a un ser querido. 3. La culpabilidad por no haber podido hacer nada para ayudar a otro (por no haber hecho nada, o por no haber actuado en el momento adecuado o no haberse dado cuenta de algo importante). 4. La culpabilidad de haber recibido más que los demás.
·         Cada vez que tengamos algún contratiempo, un accidente o una pérdida, averigüemos si detrás de todo eso no se esconde un sentimiento de culpabilidad; al igual que con cualquier molestia y afección que nos impida hacer algo que nos gusta o que nos haga feliz.
·         Sólo somos culpables cuando, conscientemente, hemos tenido la intención de hacer daño y hemos pasado a la acción. Confundimos intención y causa.
·         Nunca somos responsables de lo que les pasa a los demás. Sin embargo, podemos ser la causa desencadenante para que vivan una situación que necesitan para su camino evolutivo.
·         Nunca decepcionamos a nadie ni nadie puede decepcionarnos; sólo las expectativas que tenemos pueden hacernos sufrir una decepción.
·         Cuando nuestras expectativas limitan la libertad de los demás y los asfixian, se alejarán de nosotros para poder respirar y volver a sentirse libres.
·         Una persona vibra con la frecuencia de la culpabilidad, otra con la frecuencia de la alegría de vivir. No hay frecuencia de culpabilidad que pueda crear situaciones de sufrimiento en otros.
·         Nunca seguimos a los que pierden, sólo a los que ganan. No esperemos a que los demás se sientan felices  para serlo nosotros; son ellos los que necesitan que seamos felices para poder aprender a serlo.
·         El desapego no equivale a ser indiferentes o no intervenir cuando se dispone de los medios necesarios. Desapegarse es comprender que el otro vive, aceptar la situación por la que pasa y aceptar su sufrimiento si no quiere ayuda, así como aceptar nuestro sentimiento de impotencia cuando no podamos hacer nada.
·         El miedo a la enfermedad puede causar tantos o más estragos que la enfermedad propiamente dicha. El miedo genera retención: todo nuestro cuerpo se contrae tanto por dentro como por fuera.
·         Todo lo que en alguna vez nos ha  dado miedo nos hace reaccionar con frecuencia de manara inapropiada.
·         La confianza es el mejor antídoto contra el miedo. Hay miedos a los que podremos enfrentarnos, otros que deberemos trabajar y otros con los que debemos tomarnos un tiempo para superarlos. Lo que importa es que escojamos el medio más adecuado para la situación que vivimos.
·         Otra manera de tomar conciencia de nuestros miedos es estar atentos a todo lo que nos hace dudar o a lo que no nos atrevemos a decir o hacer.
·         Para superar el miedo también es preciso aceptar que los seres que se cruzan en nuestro camino están ahí para hacernos evolucionar y nosotros estamos ahí para ayudarles en su evolución.
·         No hay personas malas, sino personas que sufren o son ignorantes. El verdadero amor es querer a quienes nos hacen daño por ignorancia o a causa de su  propio sufrimiento. Para ello debemos amarnos y responsabilizarnos de nuestra felicidad, no la de los demás.
·         El miedo a lo que piensan los demás está relacionado con el miedo a no ser querido o apreciado. Al estimarnos y respetarnos atraemos amor y respeto.
·         Para superar el miedo a lo que pueda pasar debemos aceptar que cualquiera sea el cambio siempre es para mejor.
·         Es la mente la que tiene miedo y la mejor manera de tranquilizarla es encontrar una solución. El miedo a sufrir hace más daño que el propio sufrimiento.
·         Mientras no permitamos que nuestra  tristeza, ira o los sentimientos que nos hacen daño emerjan, seguiremos intentando huir de ellos anestesiándonos en el trabajo, las actividades, el alcohol, la droga o los antidepresivos, pero al mismo tiempo, estaremos continuamente atrayendo situaciones que los hagan resurgir y nos provoquen pánico, mareos, desvanecimientos, arritmia o fobias.
·         Cualquier emoción da lugar a una reacción que puede exteriorizarse (gritos, llanto, insultos, violencia verbal o física, etc.) o reprimirse.
·         La ira puede experimentarse por habernos sentido rechazados, ridiculizados, explotados, maltratados, no respetados, denigrados, ignorados, incomprendidos o víctimas de una injusticia.
·         Pero no hay que intervenir directamente sobre la emoción de rabia en sí, sino sobre el sentimiento responsable de ésta. Lo que da lugar a las explosiones violentas es la ira que reprimimos, no la que canalizamos.
·         El mejor remedio contra la ira consiste en respetar nuestras necesidades, poner límites y atrevernos a expresar lo que sentimos, en lugar de escondernos por miedo a no ser queridos.
·         Lo que criticamos en los demás es una parte de nosotros que no aceptamos. Las críticas sólo son proyecciones para no ver lo que nos duele o no aceptamos de nosotros mismos.
·         La necesidad de ser amados hace que nos pongamos en manos de los demás, tanto para tener una opinión de nosotros mismos como para obtener lo que necesitamos para ser felices. Una gran cantidad de decepciones y frustraciones provienen también de nuestra incapacidad para darnos lo que necesitamos para ser felices y esperar que los demás lo hagan por nosotros.
·         Al sentirnos llenos nos desapegamos de lo que los demás puedan aportarnos y nuestra vida es plenamente satisfactoria y sentiremos un gran bienestar.
·         Para no sentirnos inferiores utilizamos muchos mecanismos de compensación y éstos nos han hecho olvidar probablemente nuestros sentimientos de vergüenza, pero la vida se encarga de ponerlos de nuevo en la superficie. Una de estas maneras es que por evitar revivir la vergüenza que aflora a través de nuestros seres queridos nos volvemos muy controladores con ellos; o por tener miedo a depender de los demás preferimos vivir solos; o por miedo a una relación profunda donde el otro puede descubrir nuestras fisuras optamos por las relaciones ocasionales.
·         El miedo a sufrir puede llevarnos a querer tener el control de las situaciones, los estados de ánimo o del entorno.
·         Para reconstruir la historia de ese malestar o enfermedad que se manifiesta se sugiere: encontrar la descripción del órgano asociado en el simbolismo del cuerpo (los  hombros representan nuestra capacidad de llevar y soportar obligaciones; el estómago nuestra capacidad de aceptación; el hígado la adaptación); encontrar el significado de la afección que se tiene (la alergia tiene como posible significado lo que no podemos aceptar, o lo que despierta un recuerdo triste; el cáncer la conmoción emocional intensa; la fatiga la pérdida o ausencia de motivación; la fibromialgia la agresividad contra uno mismo; los cálculos la acumulación de miedos o pensamientos duros hacia uno mismo o hacia los demás); localizar la afección (si es un órgano en  particular, o un conjunto de los mismos o una parte de él); buscar el momento en que aparecen los primeros síntomas teniendo en cuenta el contexto (por la mañana –corresponde a nuestro nacimiento o la situación que se vive-, tarde –lo acumulado o nos preocupa en relación con lo que puede pasar-, en el día –lo vivido actualmente con nuestro entorno- o en la noche –se refiere  lo inconsciente o es negado o reprimido-) y si es enfermedad remontarse a los tres meses antes de la aparición de los primeros síntomas y establecer las situaciones emocionales causantes; investigar si estar malestar o enfermedad podría estar en resonancia con un acontecimiento similar vivido en el pasado; conocer las ventajas que se obtienen (tomarse el descanso que se necesita, dejar una situación no deseada, ser el centro de atracción); conocer lo que nos impide hacer ese malestar o enfermedad (emprender proyectos, ser autónomo, hablar, oír o actuar); detectar la que actitud mental puede parecerse ese malestar o enfermedad (falta de atención, huída, programación, sentimiento de injusticia o vergüenza); investigar sobre más a comprender sobre el referente (ser más flexible, confiar más en uno mismo. adaptarse más a la situación); encontrar la solución o forma de actuar para beneficiarnos (hablar con el único fin de ser curado, realizar el tratamiento a un ritmo soportable, aprender a meditar con profundidad) y, por último, deducir la lección sacada de la afección.
·         Existe un simbolismo entre el cuerpo y el cuestionamiento adecuado. Con el cuestionamiento adecuado seremos capaces de plantearnos las preguntas más apropiadas para desentrañar la causa probable de nuestro malestar o enfermedad. El simbolismo del cuerpo nos ayuda a realizar la introspección necesaria a fin de buscar las causas que han dado lugar a las manifestaciones de desequilibrio. Es indispensable tener en cuenta el contexto en el que ha surgido el malestar o la enfermedad porque para una misma manifestación puede haber diferentes causas según se trate de una persona u otra. De la misma manera, una causa similar puede manifestarse  de diferentes formas de un individuo a otro.
·         Un síntoma, un dolor o una enfermedad pueden ser consecuencia de un conjunto de factores. Una historia parecida puede manifestarse de manera diferente en una persona y en otra.
·         Las claves de la salud y el bienestar son: respirar bien (sobre todo de manera profunda para que nos aporte calma, energía, fuerza, seguridad y bienestar); alimentarnos bien (tomar alimentos que suministren todas las sustancias que nuestro organismo necesita); hacer ejercicio (actividad que ejercite los músculos y relaje la mente) y descansar lo necesario; saber descansar (la relajación y el descanso son esenciales para nuestro cuerpo).
·         Pero por sobre todo debemos: hacer cosas que nos aporten alegría y con las que pensamos empleamos bien la vida; prestar atención a nuestras necesidades y a nosotros mismos; dejar que se vayan todas las emociones negativas que podamos encontrar en nuestro interior; cultivar imágenes positivas en nuestra mente; proponernos objetivos entusiastas; descubrir lo que realmente queremos hacer; encontrar maneras de expresar el amor; amarnos y amar a los demás; crear relaciones en las que se tenga cabida el juego, la diversión y el amor; curar todas las relaciones traumáticas de nuestro pasado, especialmente las tenida con los padres y familiares; decidirnos a consagrarnos al bienestar y a la felicidad; aceptarnos y aceptar todo lo que hay en nuestra vida como una oportunidad para crecer y progresar; aprender a sacar lo que se puede de cada experiencia; y avanzar con sentido del humor.

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Virus del Papiloma Humano (VPH)

jueves, 22 de mayo de 2014

El virus del papiloma humano VPH o HPV (del inglés human papilomavirus) son grupos diversos de virus ADN pertenecientes a la familia de los Papillomaviridae y representa una de las infecciones de transmisión sexual más comunes, y se conocen más de 100 tipos virales que en relación a su patogenia oncológica...


Pero antes hay que dar el crédito por este artículo es a:
American Cancer Society
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¿Qué son los virus?

Los virus son organismos muy pequeños (la mayoría incluso no se puede ver con un microscopio común) que no se pueden reproducir por sí solos. Éstos tienen que entrar en una célula viviente, la cual se convierte en la célula anfitriona, y "secuestrar" el mecanismo celular para producir más virus.
Los virus pueden entrar al cuerpo a través de las membranas mucosas, tal como la nariz, la boca y los revestimientos de los ojos o de los genitales. Además, pueden entrar a través de la piel y cualquier abertura en la piel. Una vez dentro del organismo, los virus encuentran el tipo específico de célula anfitriona para originar una infección. Por ejemplo, los virus de los resfriados y de la gripe encuentran e invaden las células que cubren el tracto respiratorio (nariz, senos nasales, vías respiratorias y pulmones). Asimismo, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, o HIV, por sus siglas en inglés) infecta las células T y los macrófagos del sistema inmunológico. El VPH infecta las células epiteliales escamosas (células planas que cubren la superficie de la piel y las membranas mucosas).

¿Qué es el VPH?

Las siglas VPH significan virus del papiloma humano. Los VPH son un grupo de más de 100 virus relacionados. A cada variedad de VPH en el grupo se le asigna un número, lo que es llamado tipo de VPH. Los VPH son llamados virus del papiloma debido a que algunos tipos de VPH causan verrugas o papilomas, los cuales son tumores no cancerosos.
Los virus del papiloma son atraídos a las células epiteliales escamosas y sólo pueden vivir en estas células del cuerpo. Las células epiteliales escamosas son células delgadas, planas. Estas células se encuentran en la superficie de la piel y en superficies húmedas, como la vagina, el ano, el cuello uterino (la base de la matriz en la parte superior de la vagina), la vulva (alrededor del exterior de la vagina), la cabeza del pene, la boca, la garganta, la tráquea (la vía principal de respiración), los bronquios (vías más pequeñas de respiración que se ramifican en la tráquea), y los pulmones. Los tipos del VPH no crecen en otras partes del cuerpo.
De las más de 100 variedades de VPH conocidas, alrededor de 60 tipos causan verrugas en la piel, como en los brazos, el pecho, las manos y los pies. Éstas son las verrugas comunes.
Los otros 40 tipos son VPH mucosales. El término "mucosal" se refiere a las membranas mucosas del cuerpo o las capas húmedas que cubren los órganos y las cavidades del cuerpo que están expuestas al exterior. Por ejemplo, la vagina y el ano tienen una capa húmeda superior. Los tipos de VPH mucosales también son llamados VPH tipogenital (o anogenital), ya que a menudo afectan el área anal y genital. Los VPH mucosales prefieren las células escamosas húmedas que se encuentran en esta área. No crecen en la piel.

Tipos de VPH de bajo riesgo

Algunos tipos de VPH genitales pueden causar verrugas en forma de coliflor en o alrededor de los genitales y el ano tanto en hombres como en mujeres. En las mujeres, las verrugas también pueden aparecer en el cuello uterino y la vagina. Este tipo de "verruga genital" se llama condiloma acuminado y es causado con más frecuencia por el VPH-6 o el VPH-11. Debido a que estas verrugas genitales muy rara vez se convierten en cáncer, los virus VPH-6 y el VPH-11 son llamados "virus de bajo riesgo". Estos tipos de VPH de bajo riesgo también pueden causar cambios de bajo grado en las células del cuello uterino que no se transforman en cáncer.

Tipos de VPH de alto riesgo

Otros tipos de VPH genitales han sido asociados con cánceres tanto en hombres como en mujeres. Estos tipos son llamados de "alto riesgo" debido a que pueden causar cáncer. Además, causan cambios de bajo grado y de alto grado en las células del cuello uterino, así como precánceres. Los médicos se preocupan más por los cambios de alto grado y los precánceres, ya que éstos tienden a transformarse en cánceres con el paso del tiempo. Los tipos de VPH de alto riesgo comunes incluyen:
  • VPH-16.
  • VPH-18.
  • VPH-31.
  • VPH-35.
  • VPH-39.
  • VPH-45.
  • VPH-51.
  • VPH-52.
  • VPH-58.

Verrugas y cáncer causados por diferentes tipos de VPH

En resumen, los tipos de VPH de bajo riesgo pueden causar verrugas genitales y cambios de bajo grado en las células, pero rara vez causan cáncer. Por otro lado, los tipos de VPH de alto riesgo pueden causar cambios de bajo y alto grado, precáncer y cáncer.
A continuación presentamos un diagrama que muestra los diferentes grupos de VPH y los problemas que cada grupo puede causar.

¿Cómo se contrae el VPH genital?

El VPH genital se transmite principalmente mediante el contacto directo de piel a piel durante el sexo vaginal, oral o anal. No se propaga a través de la sangre o fluidos corporales. Las infecciones son muy comunes poco tiempo después que una mujer comienza a tener relaciones sexuales con una o más parejas.
La transmisión mediante contacto genital sin penetración (sin coito) no es común, pero puede ocurrir. Por otro lado, la transmisión de algunos tipos de VPH genitales es posible y se ha reportado mediante el contacto oral-genital y al tocar los genitales con las manos. La transmisión del virus de una madre a un bebé durante el parto es poco común, pero puede ocurrir. Cuando ocurre, puede causar verrugas en las vías respiratorias (tráquea y bronquios) y los pulmones de los bebés, llamadas papilomatosis respiratorias.

¿Qué tan común es el VPH? ¿Quién lo contrae?

El VPH genital es un virus muy común. Algunos médicos creen que este virus es casi tan común como el virus del resfriado. En los Estados Unidos, más de 6 millones de personas (hombres y mujeres) contraen una infección con el VPH cada año.
El VPH genital es especialmente común entre los jóvenes. Un estudio realizado en el 2011 indicó que alrededor del 45% de las mujeres entre las edades de 20 a 24 tenían un alto riesgo de VPH. Además, entre las jóvenes de 14 a 19 años, alrededor de 25% tenía un alto riesgo de VPH. (No existe ninguna prueba de VPH para los hombres, aunque los estudios han encontrado que alrededor de 1 de cada 3 hombres [de 18 años o más] son positivos a los tipos de VPH de alto riesgo).

¿Cuáles son los síntomas del VPH?

El VPH genital usualmente no presenta síntomas, a menos que sea un tipo que causa verrugas genitales. Las verrugas genitales pueden presentarse dentro de varias semanas o meses después del contacto con una pareja que tiene el VPH. Resulta menos común que las verrugas genitales se presenten años después de la exposición al virus. Por lo general, las verrugas lucen como una pequeña protuberancia o grupos de protuberancias en el área genital. Pueden ser pequeñas o grandes, planas o prominentes, o en forma de coliflor. Si no son tratadas, las verrugas genitales pudiesen desaparecer, permanecer y no cambiar o aumentar en tamaño o en número. Rara vez estas verrugas se convierten en cáncer.
La mayoría de las personas nunca sabrá que tienen VPH, ya que no presentan síntomas y sus sistemas inmunológicos inactivan el virus. En alrededor del 90% de las personas, el sistema inmunológico del cuerpo elimina la infección con el VPH dentro de 2 años. Esto es cierto tanto para el tipo de alto riesgo, como para el de bajo riesgo del VPH. Algunas veces, las infecciones con el VPH no son eliminadas. Esto puede causar cambios celulares que con el transcurso de muchos años pueden derivar en cáncer.

¿Se puede tratar el VPH?

No existe tratamiento para el virus en sí. Sin embargo, la mayoría de las infecciones con el VPH desaparecen con la ayuda del sistema inmunológico del cuerpo, usualmente en el lapso de 2 años.
Aunque el VPH en sí no puede ser tratado, los cambios celulares causados por una infección con VPH pueden ser tratados. Por ejemplo, las verrugas genitales pueden ser tratadas. Los cambios celulares precancerosos causados por el VPH se pueden encontrar mediante pruebas de Papanicolaou y ser tratados. Además se pueden tratar los cánceres de cuello uterino, los anales y los genitales.

¿Se puede prevenir el VPH?

La única manera de prevenir verdaderamente que estas áreas se infecten con VPH podría ser evitar completamente el contacto de esas áreas de su cuerpo que se pueden infectar con el VPH (como la boca, el ano, y los genitales) con aquellas de otra persona. Esto significa no tener sexo vaginal, oral ni anal, pero también significa evitar el contacto de esas áreas con la piel de otra persona.
Para aquellas personas que son jóvenes o que no han comenzado a tener sexo o que no han sido infectadas con VPH, las tres vacunas contra el virus pueden protegerlas de algunos tipos de VPH. Lea la sección sobre las vacunas contra el VPH para más información.
Tener menos parejas sexuales y evitar las relaciones sexuales con personas que han tenido muchas parejas sexuales ayuda a disminuir el riesgo de una persona de exponerse al VPH.
El uso del condón puede ayudar a prevenir el VPH, pero el VPH puede que esté en partes de la piel que no son cubiertas por el condón. Además, los condones tienen que usarse todo el tiempo, desde el comienzo hasta el final de la actividad sexual. El virus se puede transmitir durante el contacto sexual directo de piel a piel antes de que el condón sea colocado. Además los condones masculinos no cubren toda el área genital, especialmente las áreas genitales de las mujeres. El condón femenino cubre más de la vulva en las mujeres, pero no ha sido estudiado muy detenidamente para determinar su capacidad de prevenir el VPH. No obstante, los condones son muy útiles en la protección de otras infecciones que se pueden transmitir a través de la actividad sexual.
Por lo general es imposible saber quién tiene el VPH, y este virus es tan común que incluso estas medidas no garantizan que una persona no se contagiará. Aun así, estas medidas pueden ayudar a reducir el número de veces que una persona se expone al VPH.
Si usted descubre que tiene VPH, puede que quiera informar a su pareja. Dígale que el VPH es un virus muy común y que la mayoría de la gente que tiene sexo contraerá el virus. De nuevo, la mayoría de las personas ni siquiera sabe que lo tiene. De saberlo, normalmente no saben cuándo lo contrajeron ni quién se los transmitió.

¿Cuáles son los factores de riesgo del VPH genital?

Los principales factores de riesgo del VPH genital son:
  • Tener muchas parejas sexuales.
  • Tener menos de 25 años de edad.
  • Comenzar a tener relaciones sexuales a una edad temprana (16 años o menos).
Sin embargo, incluso las mujeres que sólo han tenido una pareja sexual pueden infectarse con el VPH. Esto es más probable en mujeres que:
  • Tienen una pareja que ha tenido numerosas parejas sexuales diferentes.
  • Tienen una pareja masculina que no ha sido circuncidado (los hombres que no han sido circuncidados tienen una mayor probabilidad de infectarse con VPH y de trasmitirlo a sus parejas). Las razones para esto no están claras.
El VPH se puede adquirir mediante relaciones sexuales con personas infectadas a cualquier edad.

El VPH y el cáncer

¿Cómo se relaciona el VPH con el cáncer de cuello uterino?

El cuello del útero es la parte inferior del útero (la matriz). El útero es donde crece el feto. El cuello uterino conecta el cuerpo del útero con la vagina (el canal por donde nace el bebé). Los cambios en el cuello uterino son con frecuencia causados por una infección con el virus del papiloma humano (VPH, o HPV por sus siglas en inglés). De hecho, casi todos los cánceres de cuello uterino (más del 99%) están relacionados con el VPH. De estos casos, alrededor del 70% son causados por los tipos de VPH 16 o 18.
Los cambios de bajo grado en las células del cuello uterino son causados por un número de tipos de VPH. Con más frecuencia, los cambios de bajo grado desaparecen sin tratamiento, pero si crecen hasta convertirse en verrugas los médicos pueden extirparlas. Sin embargo, los cambios de bajo grado también pueden ser causados por tipos de VPH de alto riesgo, no sólo por los de bajo riesgo. Los médicos que encuentran cambios de bajo grado a menudo realizan más pruebas.
Casi todos los cánceres de cuello uterino están asociados con el VPH, aunque la mayoría de las infecciones genitales con el VPH no causan cáncer de cuello uterino. En los estudios de investigación, la mayoría de las personas que dieron positivo al VPH genital darán negativo en una prueba futura, a menudo dentro de 6 a 12 meses. Los científicos aún no están seguros si esto significa que el sistema inmunológico de una persona ha destruido todo el VPH o si sólo ha suprimido la infección a un nivel extremadamente bajo (demasiado bajo como para ser detectado mediante pruebas). Si incluso unas pocas células del cuello uterino aún tienen el VPH, es posible que el virus se torne activo nuevamente si su sistema inmunológico se debilita mucho.
Los cambios en las células del cuello uterino pueden ocurrir repentinamente muchos años después de la exposición al VPH. Puede que estos cambios sean de bajo grado o de alto grado. Este retraso ayuda a explicar cómo una mujer podría presentar cambios en las células del cuello uterino después de muchos años de pruebas normales de Papanicolaou y sin una nueva pareja sexual.
Si las células cervicales permanecen infectadas con el VPH, el virus puede causar que las células cambien y se vuelvan precancerosas. A los posibles cambios celulares precancerosos vistos en una prueba de Papanicolaou se les llama ASC (células escamosas atípicas) y SIL (lesiones intraepiteliales escamosas).
La ASC se divide en:
  • ASC-US (células escamosas atípicas de importancia incierta), los cuales tienen una baja probabilidad de ser precancerosos.
  • y
  • ASC-H (células escamosas atípicas, no se puede descartar una lesión de alto grado) que tienen una mayor probabilidad de ser precancerosos.
Si una prueba de Papanicolaou muestra ASC-US, el médico pudiera hacer una prueba de VPH o simplemente repetir la prueba de Papanicolaou en 6 meses.
Por otro lado, si la prueba de Papanicolaou muestra ASC-H, se realizará una colposcopia para examinar el cuello uterino, y se realizará una biopsia de cualquier área anormal.
Si se observa SIL, se realizará una colposcopia para examinar el cuello uterino, y se realizará una biopsia de cualquier área anormal.
A un precáncer que se descubre por una biopsia se le llama CIN (neoplasia intraepitelial cervical).
Aun así, muy pocas infecciones por el VPH pueden originar cáncer de cuello uterino. Mediante las pruebas periódicas de Papanicolaou y de VPH, se pueden detectar las células precancerosas antes de que tengan la oportunidad de crecer hasta convertirse en cáncer.
¿Qué ocurre con otros tipos de cáncer y el VPH?
Alrededor de nueve de cada diez casos de cáncer anal de células escamosas son causados por el VPH-16 o VPH-18, los mismos tipos de VPH genital que causan la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino. Casi la mitad de los cánceres de vulva y alrededor de siete de cada diez cánceres de la vagina están vinculados con el VPH. Algunos otros cánceres genitales (cánceres de pene y uretra) y algunos cánceres de cabeza y cuello (principalmente de la garganta y las amígdalas) también están asociados con los tipos de VPH de alto riesgo. Además, muchas de las personas con cáncer de piel y cuyos sistemas inmunológicos están debilitados, son portadoras del VPH.

¿Padecen los hombres cánceres asociados con el VPH?

Sí. El VPH ha sido vinculado a ciertas clases de cánceres de cabeza y cuello tanto en hombres como en mujeres. Además, algunos tipos de VPH han estado asociados con el cáncer de pene y de ano en los hombres. El cáncer de pene es poco común, pero actualmente el cáncer anal es casi tan común en los hombres y en las mujeres que tienen sexo anal como lo era el cáncer de cuello uterino en las mujeres antes de que se pusiera en práctica la prueba de Papanicolaou. Aun cuando el sexo anal aumenta en gran manera el riesgo de una persona de cáncer anal, el sexo anal no es la única manera de contraer VPH anal o de desarrollar cáncer anal.
Al igual que las mujeres, los hombres no presentan síntomas del VPH a menos que tengan un tipo que causa las verrugas genitales. En los hombres, las verrugas genitales pueden aparecer alrededor del ano o en el pene, el escroto, la ingle o los muslos.
Actualmente, no existe una prueba aprobada para detectar el VPH en los hombres. No obstante, las verrugas genitales pueden ser detectadas y tratadas.
Contrario a las mujeres que cuentan con la prueba de Papanicolaou para detectar temprano los cánceres de cuello uterino asociados con el VPH, no existen pruebas aprobadas para detectar temprano los cánceres anales en hombres o mujeres. Las pruebas para detectar cáncer anal se han estado estudiando en algunas personas con alto riesgo de este cáncer, como aquéllas que son homosexuales o bisexuales y aquéllas infectadas con VIH. Hasta la fecha, ninguna de esas pruebas ha probado funcionar lo suficientemente bien como para ser recomendada para uso de rutina.

¿Qué ocurre con otras enfermedades asociadas con el VPH?

Alrededor de uno de cada 100 adultos que están sexualmente activos en los Estados Unidos tienen verrugas genitales en algún momento de sus vidas. El VPH-6 o el VPH-11 causan la mayoría de estos casos.
Las papilomatosis respiratorias recurrentes (RRP, por sus siglas en inglés) causan que las verrugas crezcan en las vías respiratorias (tráquea y bronquios) y los pulmones. Resulta poco frecuente, pero esto puede que ocurra cuando una mujer embarazada con VPH genital pasa el VPH a su bebé durante el parto. En los Estados Unidos, las RRP ocurren en menos de 2,000 infantes y niños cada año. Pueden causar problemas respiratorios, voz ronca o pudiera progresar a cáncer de laringe, lo cual ocurre en pocas ocasiones. Esto está más frecuentemente asociado con los tipos 6 y 11 del VPH.

Pruebas del VPH

¿Cuál es la diferencia entre la prueba del Papanicolaou y la prueba del VPH?

Una prueba del Papanicolaou se utiliza para detectar cambios celulares o células anormales en el cuello uterino. (Estas células anormales pueden ser precáncer o cáncer, aunque también pueden ser otras cosas). Se extraen células del cuello uterino y se procesan. Luego se observan con un microscopio para ver si las células son normales o si se pueden observar cambios en ellas. La prueba de Papanicolaou es una excelente prueba para encontrar células cancerosas y células que se pudieran convertir en cáncer.
El VPH es un virus que puede generar cambios en las células del cuello uterino. La prueba para el VPH verifica la presencia del virus. La prueba puede hacerse durante la misma vez en que se lleva a cabo la prueba del Papanicolaou, con la misma escobilla algodonada o con otra adicional. No notará diferencia en su examen si se somete a ambas pruebas. Una prueba de Papanicolaou y una prueba del VPH (lo que se llama "copruebas”) es la manera preferida de encontrar temprano los precánceres y los cánceres de cuello uterino en las mujeres de 30 años o más.
¿Debería hacerse la prueba del VPH?
Si usted es una mujer de 30 años o más, debe hacerse una prueba del VPH con su prueba de Papanicolaou (copruebas) cada 5 años hasta la edad de 65. Hable con su médico o enfermera sobre las copruebas. También puede que quiera preguntar sobre el costo y si las pruebas están cubiertas por su seguro médico. Es aceptable también continuar con sólo las pruebas de Papanicolaou cada 3 años.

Si tiene menos de 30 años

Las mujeres entre los 21 y los 29 años deben hacerse la prueba de Papanicolaou cada 3 años (a las edades 21, 24 y 27). Estas mujeres no deben hacerse la prueba de VPH con la prueba de Papanicolaou, ya que el VPH es tan común en las mujeres de estas edades que no resulta útil hacerles la prueba de este virus. Sin embargo, la prueba de VPH se puede usar en este grupo de edad después del resultado anormal de una prueba de Papanicolaou.
El resultado anormal más común en la prueba de Papanicolaou se llama ASC-US. Las células ASC-US generalmente no indican precáncer, pero tampoco son del todo normales. Si su médico observa células ASC-US en el resultado de su prueba de Papanicolaou, él o ella tiene la opción de ordenar una prueba del VPH para determinar si el VPH está causando los cambios celulares. Si se encuentra VPH, usted necesitará más pruebas.
En estos casos, se usa la prueba del VPH para ayudar a decidir si se necesitan pruebas adicionales. Esto no es lo mismo que llevar a cabo la prueba del VPH en conjunto con la prueba del Papanicolaou como parte de su consulta médica de rutina.

¿Existe alguna prueba del VPH para hombres?

Actualmente, no existe prueba del VPH para hombres, aprobada por la FDA.

¿Qué significa si da positivo en la prueba del VPH?

Si tiene el VPH y además presenta anomalías en el resultado de su prueba de Papanicolaou, su médico o enfermera le explicará qué otras pruebas podría necesitar.
Si tiene el VPH y el resultado de la prueba de Papanicolaou es normal, esto significa que tiene el virus, pero no se observaron cambios celulares en su prueba de Papanicolaou. Existen dos opciones:
  • Es muy probable que a usted le hagan nuevamente la prueba del VPH y una prueba de Papanicolaou en 12 meses.

    En muchos casos, una prueba que se realiza nuevamente en un año, muestra que el virus desapareció. En nueve de cada 10 mujeres, el VPH desaparece o no se puede detectar dentro de 1 a 2 años.

    Si el virus desaparece (ambas pruebas son negativas), usted puede regresar a las pruebas rutinarias. En caso de que aún haya presencia del virus o se observen cambios en la prueba de Papanicolaou, usted necesitará más pruebas.
  • Como otra opción, el médico puede sugerir pruebas específicamente para el VPH-16 o para ambos, -16 y -18 (los dos tipos que con más probabilidad causan cáncer).

    Si las pruebas muestran que usted tiene VPH-16, -18, o ambos, se necesitarán más pruebas. Si esta prueba da resultados negativos, usted debe hacerse nuevamente una prueba del VPH y una prueba de Papanicolaou en 12 meses.
Normalmente no es posible saber cuándo una persona contrajo el VPH, ni quién se lo transmitió. El VPH puede desarrollarse de inmediato o hasta varios años después. La mayoría de los hombres y las mujeres con VPH no sabe que lo tienen.

Si el VPH desaparece, ¿se puede contraer de nuevo?

Existen muchos tipos del VPH. Puede que tenga uno que desaparezca, aunque puede que contraiga otro tipo diferente. Es posible contraer el mismo tipo de nuevo, aunque el riesgo para esto es bajo.
Si la prueba del VPH da positivo, ¿cuáles son las probabilidades de padecer cáncer de cuello uterino?
La mayoría de las mujeres que tienen el VPH y un resultado normal en la prueba de Papanicolaou presentan una probabilidad muy baja de desarrollar células precancerosas que requieran ser tratadas dentro del próximo año. (Alrededor de 4% de probabilidad, o 4 de cada 100 de estas mujeres pudieran necesitar tratamiento para cambios celulares). La probabilidad de que desarrollen cáncer de cuello uterino es incluso mucho menor que eso.
La mayoría de estas mujeres (que tienen VPH y un resultado normal de la prueba de Papanicolaou) ya no tendrá más VPH al hacerse nuevamente la prueba 6 meses después (alrededor de 60% o 60 de cada 100). Además, muchas otras no tendrán VPH después de 12 o 18 meses.

¿Afectará el VPH mi embarazo o a mi bebé?

El VPH no afecta directamente las probabilidades de que una mujer quede embarazada.
Si el VPH origina cambios en el cuello uterino que requieren tratarse, el tratamiento no deberá afectar sus probabilidades de quedar embarazada. Sin embargo, si usted se somete a muchos tratamientos y biopsias, lo que puede ocurrir con pruebas de detección más frecuentes, el riesgo de parto prematuro o bebés que nacen con bajo peso puede aumentar.
El VPH rara vez es transmitido al bebé por la madre. Las escasas ocasiones en que esto ha ocurrido no están involucrados los tipos del VPH que pueden causar cáncer.

¿Por qué las mujeres de más de 30 años con resultados normales en las pruebas deben cambiar a las copruebas cada 5 años y comenzar con las pruebas de VPH? ¿Es esto seguro?

Los cambios de las células en el cuello uterino ocurren muy lentamente. Normalmente toma más de diez años para que los cambios de las células se conviertan en cáncer. En el pasado, se estaban realizando las pruebas de Papanicolaou cada año, pero ahora sabemos que no es necesario realizarlas anualmente. De hecho, si se realizan cada año, pueden causar daño debido a tratamiento innecesario de cambios celulares que nunca se convertirían en cáncer.
Uno de los beneficios de agregar la prueba del VPH es que puede que las mujeres no requieran someterse a la prueba del Papanicolaou con tanta frecuencia. Someterse a la prueba de Papanicolaou y del VPH (coprueba) cada 5 años implica menos pruebas, consultas de seguimiento con el médico y tratamientos que puede que se necesiten, mientras se encuentra el mismo número o incluso un poco más de casos de cáncer de cuello uterino. Las mujeres con resultados normales en la prueba del Papanicolaou y del VPH casi no tienen probabilidad de desarrollar cáncer de cuello uterino por lo menos dentro de 5 años. No se tiene mayor seguridad al someterse a las copruebas con más frecuencia que una vez cada 5 años.
Se prefieren las copruebas, aunque también es aceptable continuar con sólo la prueba de Papanicolaou cada 3 años.

¿Existe una vacuna para ayudar a prevenir el VPH?
Sí. En los EE.UU., actualmente hay dos vacunas disponibles que ayudan en la prevención de ciertos tipos de VPH y algunas de las formas de cáncer que están relacionadas con estos tipos del virus: Gardasil® y Cervarix®. Estas vacunas previenen los dos tipos de VPH (VPH -16 y VPH-18) que causan el 70% de todos los casos de cáncer de cuello uterino.
La vacuna Gardasil también protege contra dos tipos de VPH (VPH -6 y VPH-11) que causan el 90% de todas las verrugas genitales.
La vacuna Cervarix también provee cierta protección contra algunos tipos de VPH de alto riesgo además del tipo 16 y 18.

¿Desempeñó la Sociedad Americana Contra El Cáncer un papel en el desarrollo de las vacunas contra el VPH?

Sí. El doctor Robert Rose de la Universidad de Rochester fue miembro de uno de cuatro equipos que contribuyó a desarrollar una vacuna contra el VPH. La subvención que él recibió de parte de la Sociedad Americana Contra El Cáncer a mediados de la década 1990-2000 le permitió continuar y confirmar su importante trabajo en el estudio del virus.

¿Son seguras las vacunas del VPH?
La FDA reporta que las dos vacunas contra el VPH, la Gardasil (aprobada en 2006) y la Cervarix (aprobada in 2009), son seguras para las niñas y mujeres de 9 a 26 años de edad.
A partir de 2009, la vacuna Gardasil también fue autorizada, y considerada como segura para los niños y hombres de 9 a 26 años de edad. Los niños y hombres jóvenes pueden optar por recibir esta vacuna para prevenir el cáncer anal y las verrugas genitales.
Ambas vacunas fueron probadas en miles de personas alrededor del mundo antes de ser aprobadas. Estos estudios no mostraron graves efectos secundarios. Tampoco ninguna muerte ha sido vinculada con cualquiera de las vacunas. Los efectos secundarios comunes y leves incluyen dolor en el lugar donde se aplica la vacuna, fiebre, dolores de cabeza y náusea.
Puede que las personas se desmayen al recibir cualquier vacuna, incluyendo las vacunas contra el VPH. El desfallecimiento breve tras recibir la inyección es más común entre las mujeres adolescentes que entre niñas o mujeres adultas. Con el fin de evitar que la gente sufra alguna lesión debido al desmayo, se recomienda un periodo de reposo de 15 minutos tras recibir cualquier vacuna para personas de cualquier edad.
Ambas vacunas contra el VPH siguen bajo supervisión para identificar efectos secundarios, especialmente aquellos efectos raros que no se presentaron en los estudios de prueba. Los médicos y los científicos de los CDC y de la FDA continúan revisando todos los informes de efectos secundarios graves reportados al Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS) para prestar atención a potenciales inquietudes nuevas relacionadas con la seguridad de la vacuna que requieran de más estudio. (El VAERS es un sistema de notificación nacional que verifica informes sobre efectos secundarios después de aplicar la vacuna). La Sociedad Americana Contra El Cáncer prestará atención a estas revisiones y reportaremos al público cualquier inquietud sobre la seguridad de las vacunas.

¿Quién debe vacunarse y cuándo?

Para que funcione mejor, se debe aplicar una de las vacunas contra el VPH antes de cualquier tipo de contacto sexual con otra persona. Ambas se administran como vacunas en una serie de tres dosis dentro de un periodo de 6 meses.

Recomendaciones de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para cada grupo de edad

Niñas entre 11 y 12 años
La vacuna debe administrarse a niñas de 11 a 12 años, y a una edad tan temprana como a los 9 años.
Niñas entre 13 y 18 años
Las adolescentes de 13 a 18 años que todavía no han comenzado una serie de vacunas o que la comenzaron, pero no la han completado, deben vacunarse.
Mujeres jóvenes entre 19 y 26 años
Algunas autoridades en el tema recomiendan la vacuna para mujeres de entre 19 a 26 años, pero la Sociedad Americana Contra El Cáncer considera que no hay suficiente evidencia de beneficios como para recomendar la vacuna para todas las mujeres en este grupo de edad. Recomendamos que las mujeres de 19 a 26 años consulten con sus médicos o enfermeras sobre si deben vacunarse según el riesgo de exposición previa al VPH y el beneficio potencial de la vacuna.
Niños y hombres jóvenes
La Sociedad Americana Contra El Cáncer no cuenta con recomendaciones sobre el uso de vacunas contra el VPH en hombres. Consulte la pregunta “¿Pueden los niños recibir la vacuna?”.

¿Por qué las vacunas tienen que administrarse a una edad tan temprana?

Estas vacunas prevendrán el VPH sólo si se administran antes de la exposición al virus. De acuerdo con una encuesta nacional:
  • 1 de cada 4 niñas en los Estados Unidos está sexualmente activa a la edad de 15 años, y 8 de cada 10 están sexualmente activas a los 18 años.
  • 7% de los estudiantes de enseñanza media superior (preparatoria) reportaron haber comenzado a tener sexo antes de los 13 años de edad.
Las vacunas se recomiendan para niñas entre 11 y 12 años, ya que a esta edad la mayoría de ellas no ha comenzado a tener relaciones sexuales. Si han estado sexualmente activas, es probable que hayan estado expuestas a sólo uno o dos tipos, de modo que la vacuna protegerá parcialmente. Además, a esta edad las niñas también estarían acudiendo al médico para recibir otras vacunas.

¿Por cuánto tiempo las vacunas previenen la infección con VPH?

Nunca se suele saber el tiempo que una vacuna nueva protege a las personas cuando ésta se pone en práctica por primera vez. Actualmente se están realizando investigaciones para determinar el tiempo que durará la protección contra el VPH, y si las vacunas de refuerzo serán necesarias.

¿Qué ocurre con las mujeres mayores de 26 años de edad? ¿Deben recibir alguna de las vacunas?

Las mujeres mayores de 26 años no fueron incluidas en los primeros estudios que se realizaron para probar las vacunas. Esto significa que la FDA no pudo aprobar la vacuna para este grupo de edad. Desde entonces, el uso de Gardasil en mujeres entre 27 y 45 años de edad ha estado bajo estudio. Un estudio mostró que en esas mujeres, la vacuna ayudó a proteger contra la infección y enfermedad causada por los tipos de VPH contenidos en la vacuna. Como se observó en otros estudios, sólo ayudó a las mujeres que no estaban infectadas con esos tipos de VPH antes de recibir la vacuna. Sin embargo, debido a que el riesgo de infección y enfermedad a causa del VPH es bajo en este grupo de edad, la vacuna no parece beneficiar a muchas mujeres. Cuando la FDA revisó la información, concluyó que la vacuna no ayudó a suficientes mujeres como para justificar la administración de la vacuna a todas las mujeres hasta la edad de 45 años.

¿Hay algunas niñas o mujeres que no deben recibir alguna de las vacunas contra el VPH o quién debe esperar?

Sí. Cualquier mujer con una alergia grave al látex no debe recibir la vacuna Cervarix, mientras que las mujeres que presenten una alergia grave a la levadura no deben recibir la vacuna Gardasil. Además, estas vacunas no se deben administrar a ninguna persona que haya tenido una reacción alérgica grave a la levadura o a cualquier otro componente de las vacunas que atente contra su vida, o que haya tenido una reacción grave a una dosis previa de la vacuna contra VPH. Informe al médico si la niña que va a recibir la vacuna ha presentado cualquier alergia grave.
Las mujeres embarazadas no deben recibir ninguna de las vacunas en este momento. Aunque parece que son seguras tanto para la madre como para el bebé por nacer, las vacunas siguen bajo estudio. Si una mujer embarazada recibe una de las vacuna contra el VPH, esto no es razón para considerar la terminación del embarazo. Las mujeres que están amamantando a sus bebés pueden recibir cualquiera de las vacunas con seguridad.
Cualquier mujer que descubra que estaba embarazada cuando recibió la vacuna deberá ponerse en contacto con el registro de mujeres embarazadas llamando al 1-800-986-8999 para Gardasil o al 1-888-452-9622 para Cervarix. La información que se obtenga de estos registros ayudará a los médicos y a los científicos a conocer cómo responden las mujeres embarazadas a las vacunas. Las mujeres embarazadas que comenzaron una serie de vacunas deben completar la serie después del parto.

¿Pueden los chicos recibir la vacuna?

Sí. La FDA aprobó la vacuna Gardasil para proteger a los niños varones de cánceres y precánceres anales, así como para prevenir verrugas anales y genitales. Al igual que con las niñas, es mejor administrar la vacuna antes de que comiencen a tener relaciones sexuales. Esta vacuna fue aprobada para niños y hombres de 9 a 26 años. No se sabe aún si la vacuna impide que los varones transmitan el VPH a sus parejas, lo cual también reduciría la incidencia de cáncer de cuello uterino, o si puede prevenir otros tipos de cáncer asociados con el VPH en hombres (como el cáncer de garganta o pene).
En 2011, el Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) of the Centers for Disease Control and Preventionrecomendó que se administre la vacuna rutinariamente a los niños y a los hombres jóvenes. El comité recomendó que los niños entre las edades de 11 y 12 años deben vacunarse. También recomendó la vacuna para los varones de entre 13 y 21 años que no hayan recibido las tres vacunas. La vacuna también se puede administrar a niños a una edad tan temprana como desde los 9 años y a los hombres entre las edades de 22 y 26 años.
Actualmente, la Sociedad Americana Contra El Cáncer no cuenta con recomendaciones sobre el uso de cualquiera de las vacunas del VPH en hombres, pero la Sociedad se encuentra revisando la información que ha surgido recientemente sobre el uso de las vacunas contra el VPH en los varones y considera actualizar sus guías.

¿Cuáles son los beneficios de las vacunas?

Ambas vacunas disponibles prevendrán los dos tipos de VPH causantes de la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino (tipos VPH 16 y 18). La vacuna Gardasil también ha demostrado que previene los tipos de cáncer de vulva, ano y vagina relacionados con estos dos tipos del VPH. También protege contra los dos tipos de VPH causantes de la mayoría de las verrugas genitales (tipos VPH 6 y 11).
Las vacunas sólo funcionan en personas que no se han expuesto a estos tipos de VPH. Las vacunas no prevendrán el VPH en aquéllas que ya han tenido estos tipos de VPH.
Es posible que las vacunas también puedan prevenir algunos otros cánceres asociados con el VPH, incluyendo algunos cánceres de pene, y áreas de la cabeza y el cuello. Pasará algún tiempo antes de que los estudios puedan probar si estas vacunas previenen estos tipos de cáncer.

¿Es necesario hacerse la prueba del VPH antes de recibir la vacuna?

No es necesario hacerse la prueba, ni se recomienda. Un resultado positivo de una prueba de VPH no indica qué tipos de VPH están presentes. Incluso después de la infección con un tipo de VPH, la vacuna podría aún prevenir otros tipos de infecciones con VPH. Un resultado negativo de la prueba no indica si usted ha tenido VPH en el pasado que ya no tiene.

¿Siguen siendo necesarias las pruebas de Papanicolaou para las mujeres y niñas que han sido vacunadas?

Sí. Las mujeres que han sido vacunadas necesitarán seguir haciéndose las pruebas de Papanicolaou debido a que las vacunas no previenen todos los tipos de VPH que pueden causar el cáncer de cuello uterino. Si su hija o nieta recibe la vacuna, aun así necesitará hacerse las pruebas de Papanicolaou en los momentos en que normalmente se hacen.

Si de todos modos las niñas que son vacunadas necesitarán la prueba de Papanicolaou, ¿por qué deben ser vacunadas?
Las vacunas pueden prevenir alrededor del 70% de los cánceres de cuello uterino. Además, aquellas niñas que han recibido una vacuna del VPH pueden evitar los cambios de las células del cuello uterino causados por los tipos de VPH que la vacuna previene.
La prueba de Papanicolaou no evita que las células en el cuello uterino cambien, pero puede detectar cambios en dichas células antes de que puedan convertirse en cáncer. Esto significa que si una mujer presenta resultados anormales en una prueba de Papanicolaou, tendrá que someterse a otras pruebas y luego a tratamiento para evitar que las células que han presentado cambios se vuelvan cancerosas.

¿Puede prevenirse el cáncer de cuello uterino sin una vacuna?

En la mayoría de los casos, el cáncer de cuello uterino se puede prevenir incluso sin una vacuna. Las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino que se realizan según las guías de la Sociedad Americana Contra El Cáncer y con el seguimiento apropiado previenen la mayoría de los casos de este cáncer, aunque no todos. Las pruebas de Papanicolaou (con o sin la prueba del VPH) pueden detectar cambios tempranos en las células del cuello uterino antes de que se conviertan en cáncer. Estas células del cuello uterino que presentan cambios pueden entonces ser tratadas para prevenir que se tornen en cáncer.
Cuando se siguen las guías de las pruebas de detección de este cáncer, la mayoría de los cánceres de cuello uterino se encuentra en una etapa inicial y curable, mas no en todos los casos.

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